Currículo: esta unidad cubre parte de los saberes básicos del Bloque C – Software de aplicación para sistemas informáticos (TICO.1.C.1.1, TICO.1.C.1.2, TICO.1.C.1.3, TICO.1.C.1.4, TICO.1.C.1.5 y TICO.1.C.1.6) correspondiente a 1º Bachillerato. Además, se evalúan los criterios que puedes encontrar al final de esta página.
Tabla de contenidos
- 5.1. Tipos de software
- 5.2. Aplicaciones de propósito general y específico
- 5.3. Aplicaciones de escritorio y aplicaciones web
- 5.4. Requisitos e instalación de software
- 5.5. El software y la resolución de problemas
- 5.6. Software colaborativo
Después de haber explorado los fundamentos de la informática, la naturaleza de la información digital, la arquitectura de los ordenadores y los sistemas operativos, es momento de abordar el enorme universo del software, un componente clave que da vida a todo el hardware que hemos estudiado hasta ahora.
El software es el alma que anima a los dispositivos electrónicos; es la voz que les permite comunicarse con nosotros y entre ellos. Si tuviéramos un ordenador sin software, sería como un libro en blanco, un F1 sin combustible. El software es el que transforma un conjunto de componentes electrónicos en una herramienta potente, capaz de realizar desde las tareas más sencillas (pintar a Pocoyó) hasta las operaciones más complejas (controlar la trayectoria de un transbordador espacial).
En nuestro día a día, interactuamos constantemente con diferentes tipos de software. Al consultar el tiempo en nuestro móvil, al escribir un documento en el ordenador, al navegar por internet, estamos utilizando aplicaciones de software que han sido diseñadas para hacer nuestra vida más fácil. Cada vez que reservamos un billete de tren, realizamos una compra online o disfrutamos de una película en streaming, estamos experimentando el impacto directo del software en la sociedad moderna.
Por tanto, comprender qué es el software, cómo se clasifica, cómo se instala y se mantiene, y sobre todo, cómo puede ser utilizado para resolver problemas, es fundamental.
Así, a lo largo de este tema, descubriremos la variedad y la riqueza del mundo del software, explorando desde aplicaciones de propósito general hasta aquellas diseñadas para necesidades específicas, desde aplicaciones de escritorio hasta aplicaciones web y, por supuesto, la importancia del software colaborativo en un mundo cada vez más interconectado.
5.1. Tipos de software
Como puedes imaginar, debido a la inmensa cantidad de programas que existen en el mundo, existen también montones de maneras de clasificar el software. Elige un criterio, y podrás clasificar el software por ese criterio. No hay límite. Sin embargo, aquí proponemos algunos de los criterios más popularmente usados por una amplia mayoría de la comunidad.
Clasificación según la utilidad
- Software de gestión de datos: incluye sistemas de bases de datos y herramientas de manejo de información. Programas como MySQL o Microsoft SQL Server son ejemplos populares, utilizados en empresas para almacenar, recuperar y gestionar grandes volúmenes de datos de manera eficiente, como puede ser el historial médico de los pacientes.
- Software de comunicación: abarca aplicaciones destinadas a facilitar la comunicación digital. Esto incluye programas de correo electrónico como Outlook, plataformas de mensajería instantánea como Telegram, y herramientas de videoconferencia como Zoom o Meet.
- Software de seguridad: incluye programas diseñados para proteger los sistemas informáticos de amenazas digitales. Ejemplos son antivirus como Norton o McAfee, y firewalls que ayudan a prevenir accesos no autorizados.
- Software de red: engloba herramientas que facilitan la conexión y gestión de redes informáticas. Programas como Cisco Packet Tracer o Wireshark son utilizados para el análisis y administración de redes. Con ellos se pueden detectar cuellos de botella y se pueden aplicar medidas correctivas que permitan adaptar el tráfico para que la velocidad de las comunicaciones no se resienta.
- Software de automatización de procesos: se centra en la automatización de tareas repetitivas y procesos empresariales. Herramientas como UiPath o Automation Anywhere permiten a las empresas automatizar procesos que tradicionalmente requerirían intervención humana. Por ejemplo, si el usuario introduce su nombre, dirección y DNI, se podrían utilizar esos datos para darlo de alta como usuario, crear una ficha de cliente para enviarle los paquetes, elaborar facturas o registrar devoluciones. El usuario mete sus datos una vez, y el sistema los usa para muchas tareas distintas.
- Software de simulación: utilizado en campos como la ingeniería, la medicina, o la aviación para simular escenarios y procesos en un entorno virtual. Simuladores de vuelo y programas de modelado como ANSYS son ejemplos de software que permite a los usuarios experimentar y aprender en un entorno controlado sin los riesgos del mundo real.
Clasificación según el propósito
- Software de sistema: son los programas que gestionan los recursos del hardware y proporcionan una plataforma para el software de aplicación. Ejemplos clásicos incluyen sistemas operativos como Windows, macOS y Linux.
- Software de aplicación: diseñados para ayudar a los usuarios a realizar tareas específicas. Aquí encontramos una amplia gama, desde procesadores de texto como Microsoft Word, hasta software de diseño gráfico como Adobe Photoshop.
- Software de desarrollo: herramientas para crear otros programas. Visual Studio y Eclipse son ejemplos notables, utilizados tanto en educación como en el desarrollo profesional.
- Software de entretenimiento: incluye videojuegos y aplicaciones multimedia. Por ejemplo, Fortnite no solo es un juego popular, sino que también se ha convertido en una plataforma social de intercambio.
- Software educativo: programas diseñados específicamente para la enseñanza y el aprendizaje. Herramientas como Duolingo para el aprendizaje de idiomas o Khan Academy para diversas materias académicas son ejemplos claros.
- …
Clasificación según la interacción con el usuario
- Software de interfaz gráfica (GUI): son aquellos programas que ofrecen una interfaz visual e intuitiva, facilitando la interacción a través de elementos como ventanas, iconos y menús. Ejemplos notables incluyen sistemas operativos como Windows o macOS, y aplicaciones como Microsoft Office.
- Software de línea de comandos: este tipo requiere que el usuario introduzca comandos de texto para interactuar con el programa. Es ampliamente utilizado por profesionales de la informática debido a su flexibilidad y potencia. Herramientas como el Terminal en sistemas UNIX y CMD en Windows son ejemplos clásicos. Aunque pueda parecer una tecnología del pasado, la línea de comandos sigue siendo fundamental en muchas tareas de administración de sistemas y desarrollo de software.
- Software con interfaz de texto (TUI): una variante menos conocida que combina elementos de GUI y línea de comandos. Ofrece una interfaz textual pero estructurada, como menús y formularios, que se puede navegar utilizando el teclado. Un ejemplo es el antiguo sistema de gestión de archivos Norton Commander, que fue revolucionario en su época, o los programas de las entidades bancarias, muchas de ellas todavía hoy utilizan este tipo de interfaces.
- Software con interfaz táctil: diseñado para ser utilizado en dispositivos con pantalla táctil, como tablets y smartphones. Aplicaciones como Instagram o WhatsApp están optimizadas para este tipo de interacción, donde gestos como deslizar, tocar y pellizcar se utilizan para realizar multitud de acciones.
- Software con interfaz de voz: permite a los usuarios interactuar mediante comandos de voz, como Siri en dispositivos Apple o Alexa de Amazon. Estos sistemas utilizan tecnologías avanzadas de reconocimiento de voz para proporcionar una experiencia de usuario manos libres más accesible.
- Software con interfaz gestual: basado en el reconocimiento de gestos y movimientos corporales del usuario. Un ejemplo innovador es Microsoft Kinect, originalmente desarrollado para videojuegos, pero que ha encontrado aplicaciones en campos como la rehabilitación física y la educación.
Clasificación según la plataforma de ejecución
- Software nativo: diseñado específicamente para ejecutarse en un sistema operativo o plataforma particular. Ejemplos incluyen aplicaciones desarrolladas exclusivamente para iOS o Android. Un punto interesante es cómo estas aplicaciones aprovechan al máximo las características de hardware del dispositivo, como los sensores de un smartphone.
- Software multiplataforma: puede funcionar en varios sistemas operativos con poco o ningún cambio. Ejemplos son programas desarrollados en lenguajes como Java o Python. Herramientas como Electron también permiten a los desarrolladores crear aplicaciones de escritorio multiplataforma utilizando tecnologías web.
- Software embebido: integrado en dispositivos electrónicos para controlar funciones específicas. Se encuentra en todo, desde lavadoras y televisores inteligentes hasta sistemas de control en automóviles o aviones. Este software suele ser altamente especializado ya que ha sido diseñado para operar con recursos limitados.
- Software de virtualización: permite que un solo hardware ejecute múltiples sistemas operativos o instancias de software simultáneamente. Herramientas como VMware o VirtualBox son ejemplos, utilizados tanto en entornos de desarrollo como en servidores para optimizar recursos.
- Software de contenedores: ofrece una forma de empaquetar y ejecutar aplicaciones en entornos aislados, conocidos como contenedores. Docker es un ejemplo prominente, que ha revolucionado el desarrollo de software al facilitar la creación, despliegue y ejecución de aplicaciones en diferentes entornos.
Clasificación según el modelo de negocio
- Software como servicio (SaaS): este modelo implica que el software se aloja en la nube y se accede a él a través de internet, normalmente mediante una suscripción. Ejemplos prominentes incluyen servicios como Office 365 o Salesforce. Lo interesante de este modelo es que permite a los usuarios acceder a software potente y actualizado sin necesidad de instalaciones complejas o mantenimiento en sus propios dispositivos.
- Software personalizado: desarrollado a medida para satisfacer necesidades específicas de un cliente. A diferencia del software estándar, este se adapta a procesos y requisitos particulares. Por ejemplo, un software de gestión empresarial diseñado específicamente para una cadena de tiendas, integrando sus procesos únicos y flujos de trabajo particulares.
- Software freemium: ofrece una versión básica del software de forma gratuita, mientras que las versiones avanzadas o características adicionales requieren un pago. Un ejemplo claro es Spotify, que ofrece servicios de streaming de música tanto en su versión gratuita con publicidad como en su versión premium sin anuncios.
- Licencias perpetuas: en este modelo, el usuario paga una vez para obtener el derecho a usar el software indefinidamente. Aunque este modelo ha sido tradicional en la industria del software, ha ido perdiendo terreno frente a modelos basados en suscripciones. Un ejemplo clásico son las versiones anteriores de Microsoft Office, donde se pagaba una sola vez por la licencia del producto.
- Licencias basadas en suscripción: en lugar de comprar una licencia de software de forma permanente, los usuarios pagan regularmente para usar el software. Este modelo ha ganado popularidad, especialmente en aplicaciones empresariales, ya que ofrece actualizaciones constantes y soporte. Adobe Creative Cloud es un ejemplo, donde los usuarios pagan una suscripción periódica para acceder a una suite de aplicaciones de diseño.
- Software con publicidad integrada: en este modelo, el software se ofrece de forma gratuita, pero incluye publicidad. Los ingresos provienen de los anunciantes y no directamente de los usuarios. Aplicaciones móviles populares, como muchos juegos gratuitos, emplean este modelo.
5.2. Aplicaciones de propósito general y específico
Como ya avanzamos en el apartado anterior esta distinción es importante para entender la utilidad y el alcance de las diferentes aplicaciones que encontramos en nuestra vida diaria.
Las aplicaciones de propósito general son aquellas diseñadas para realizar una variedad de tareas y ser utilizadas por un amplio espectro de usuarios.
Un ejemplo claro es Microsoft Office -o Google Workspace-, una suite de oficina que incluye procesadores de texto, hojas de cálculo y programas de presentación. Recientemente, Microsoft anunció una nueva actualización que integra funciones de inteligencia artificial, permitiendo una redacción y análisis de datos más avanzados.

Otra herramienta de propósito general podrían ser los navegadores web como Google Chrome, que ha evolucionado para ser no solo una puerta al internet, sino también una plataforma para ejecutar aplicaciones web complejas.
Las aplicaciones de propósito específico, por su parte, están diseñadas para realizar tareas específicas en áreas particulares.
Un ejemplo es AutoCAD, utilizado en ingeniería o arquitectura para el diseño detallado de planos y modelos 3D. Curiosamente, AutoCAD ha sido fundamental en el diseño de estructuras innovadoras como el nuevo aeropuerto de Beijing, que destaca por su eficiencia energética y diseño sostenible.

Otro ejemplo es MATLAB, un software ampliamente utilizado en ingeniería para el análisis numérico y la simulación. MATLAB ha jugado un papel importante en investigaciones recientes sobre energías renovables, contribuyendo al desarrollo de modelos más eficientes de paneles solares.

5.3. Aplicaciones de escritorio y aplicaciones web
Estos dos mundos, aunque diferentes, se entrelazan para ofrecer una amplia gama de soluciones en el ámbito de las tecnologías de la información y las comunicaciones.
Las aplicaciones de escritorio son programas que se instalan y ejecutan en un ordenador personal o en un servidor. Ofrecen robustez y un aprovechamiento completo de los recursos del hardware del ordenador.
Un ejemplo clásico es Photoshop, una herramienta líder en edición gráfica, que requiere una instalación local y hace uso intensivo de los recursos del sistema para procesar imágenes complejas. Recientemente, Adobe ha sorprendido con una actualización que integra capacidades de inteligencia artificial, permitiendo ediciones más rápidas y precisas.
Las aplicaciones web, por su parte, se ejecutan en un navegador web y suelen almacenar sus datos en la nube. Estas aplicaciones son accesibles desde cualquier lugar y dispositivo con conexión a internet.
Un ejemplo destacado es Google Docs, que permite la edición colaborativa de documentos en tiempo real. Un dato curioso es el crecimiento exponencial de la educación online impulsado por aplicaciones web durante la pandemia de COVID-19, donde plataformas como Google Classroom han jugado un papel indispensable en mantener la continuidad educativa.
La elección entre aplicaciones de escritorio y web depende de varios factores, como la necesidad de movilidad, la disponibilidad de recursos de hardware y la naturaleza de las tareas a realizar. Mientras que las aplicaciones de escritorio siguen siendo preferidas para tareas que requieren alto rendimiento y capacidades gráficas avanzadas, las aplicaciones web están ganando terreno en la colaboración y accesibilidad.
Por ejemplo, aplicaciones que hemos visto como AutoCAD, necesitan tal aprovechamiento de los recursos del sistema, que es impensable poder usarlas en formato web. De la misma manera, empieza a tener poco sentido utilizar procesadores de texto como Word en su versión de escritorio, puesto que su versión web es exactamente igual de potente y ofrece una larga lista de ventajas adicionales como el autoguardado o la colaboración en tiempo real.
En un mundo cada vez más interconectado, la línea entre estas dos categorías se está desdibujando. Los avances en tecnologías web y la mejora en las velocidades de internet están permitiendo que aplicaciones web manejen tareas cada vez más complejas, acercándose a la experiencia que tradicionalmente solo ofrecían las aplicaciones de escritorio.
5.4. Requisitos e instalación de software
Tanto los requisitos como la instalación, hacen referencia a un proceso que conecta el software con el hardware, asegurando que nuestras herramientas digitales funcionen de manera óptima en nuestros ordenadores.
Antes de instalar cualquier programa, es fundamental conocer sus requisitos. Estos incluyen especificaciones de hardware como la capacidad del procesador, la memoria RAM y el espacio en el disco duro que necesitará la aplicación para trabajar de manera fluida.
Por ejemplo, para ejecutar la última versión de un programa avanzado de edición de vídeo como Adobe Premiere Pro, se necesita un ordenador con una capacidad considerable de procesamiento y una tarjeta gráfica potente. En 2020, Adobe aumentó los requisitos de sistema para Premiere Pro, reflejando la creciente demanda de procesamiento de vídeos de alta calidad.
Como curiosidad: fíjate en la cantidad de recursos necesarios simplemente para instalar un sistema operativo como Windows 11.
La instalación de software es el proceso de cargar el software en el ordenador. Puede ser tan sencillo como descargar una aplicación desde una tienda online, copiar un archivo en una localización concreta o requerir un proceso más complejo de configuración y ajustes personalizados.
Un ejemplo interesante es la instalación de sistemas operativos como Linux, que puede personalizarse en gran medida según las preferencias del usuario. Recientemente, la tendencia hacia instaladores más intuitivos y automatizados ha hecho este proceso más accesible para los usuarios no técnicos.
Una vez instalado, el software necesita mantenimiento regular. Las actualizaciones no solo añaden nuevas características, sino que también corrigen errores y mejoran la seguridad. Un hecho notable fue la actualización masiva de seguridad realizada por Microsoft en 2019, que abordó vulnerabilidades críticas en Windows, destacando la importancia de mantener el software actualizado.
Es muy importante, igualmente, verificar la compatibilidad del software con el sistema operativo y el hardware que va a usar. Algunos programas pueden no funcionar correctamente en versiones más nuevas o más antiguas de un sistema operativo.
Por ejemplo, ciertas aplicaciones de Windows 7 no son compatibles con Windows 10, lo que requiere soluciones alternativas o actualizaciones por parte del usuario.
Después de la instalación, ajustar la configuración del software para optimizar su rendimiento puede marcar una gran diferencia.
Un ejemplo es la configuración de un software antivirus, donde ajustar el nivel de protección y programar análisis regulares es indispensable para una protección efectiva.
Vistas las aclaraciones conceptuales que necesitas conocer, veamos cómo se realizan algunas instalaciones interesantes en los principales sistemas operativos:
- Instalar programas básicos en Windows 10 (todos a la vez).
- Cómo instalar programas en Linux (terminal y entorno gráfico).
- Cómo instalar aplicaciones en MAC, para principiantes.
- Cómo instalar apps fuera de la App Store, en iOS.
- Cómo instalar apps fuera de Google Play, en Android.
Estas dos últimas opciones, no las recomiendo si no eres un usuario experto con ambos sistemas operativos, ya que las tiendas oficiales tienen unas estrictas medidas de seguridad que garantizan que las aplicaciones cumplen con unos estándares de calidad mínimos.
Si decides instalar una aplicación desde fuera de las tiendas oficiales te expones a muchos riesgos, pero a veces, se encuentran aplicaciones muy útiles que no están disponibles en las tiendas oficiales. Mucho cuidado.
5.5. El software y la resolución de problemas
Cuando hablamos del software las primeras ideas que se nos vienen a la cabeza son los programas que más usamos a diario, como una red social, un sistema operativo o nuestro videojuego favorito. Sin embargo, el impacto del software a nivel de especie ha sido enorme.
El software ha desempeñado un papel vital en la resolución de algunos de los problemas más desafiantes de la humanidad. A continuación, se presentan tres situaciones en las que el software fue la clave para encontrar soluciones que han mejorado de forma notable nuestra calidad de vida:
La secuenciación del genoma humano con Bioinformática.
El Proyecto del Genoma Humano se propuso mapear todos los genes humanos. Este proyecto presentaba un enorme desafío debido a la brutal cantidad de datos genéticos a analizar. Era una tarea que, incluso con ordenadores, tardaríamos siglos en completar.
Hasta que aparecieron nuevas soluciones.
Programas de bioinformática, como BLAST (Basic Local Alignment Search Tool), permitió a los científicos analizar y comparar complejas secuencias genéticas. Estas herramientas informáticas procesaron cantidades masivas de datos de ADN, permitiendo la secuenciación eficiente del genoma humano.

Este resultado ha revolucionado la medicina y la biología, permitiendo avances tremendamente significativos en la comprensión de enfermedades genéticas y, por tanto, en el desarrollo de tratamientos personalizados.
Predicción desastres naturales con Sistemas de Información Geográfica (SIG).
Los desastres naturales como terremotos, tsunamis o huracanes presentan riesgos muy altos para la vida humana. Además, se trata de eventos que no podemos controlar una vez que se producen, por eso es vital conseguir anticiparnos para que los coja preparados.
Los SIG, combinados con software de modelado y simulación, permiten a los científicos predecir la trayectoria y el impacto potencial de estos eventos naturales. Herramientas como ArcGIS analizan datos geográficos y meteorológicos para modelar escenarios de desastres.

Esta tecnología ha mejorado la capacidad de respuesta ante emergencias. La planificación de evacuaciones ha conseguido salvar innumerables vidas y reducir notablemente los costes económicos de los desastres naturales.
Manejo de crisis energéticas optimizando la red eléctrica.
La gestión eficiente de la energía es fundamental, especialmente durante crisis energéticas como las que hemos vivido recientemente. Eventos conectados a nivel global como conflictos bélicos, intereses geopolíticos o desastres naturales, pueden condicionar de manera notable nuestro suministro de energía. En general, en escenarios donde la demanda puede superar la oferta, o cuando las fuentes renovables no están disponibles debido a condiciones climáticas, se produce una escasez de recursos que impacta directamente en nuestra calidad de vida.
En todos estos escenarios, el software de optimización de la red eléctrica juega un papel fundamental. Utiliza algoritmos avanzados para balancear la oferta de energía, integrar fuentes de energía renovable, y optimizar el flujo de energía en la red. Herramientas como SCADA (Sistemas de Control y Adquisición de Datos) y sistemas de gestión de energía permiten a los operadores de la red monitorear y controlar en tiempo real los recursos energéticos, prevenir sobrecargas y distribuir la energía de manera eficiente.

Esta tecnología es clave para la estabilidad de las redes eléctricas, especialmente con la creciente integración de energías renovables intermitentes como la solar y eólica. Ayuda a evitar apagones, reduce las emisiones de carbono y garantiza un suministro de energía más sostenible. Un ejemplo destacado fue durante la ola de calor europea de 2019, donde el software de gestión de red ayudó a manejar la alta demanda y a integrar efectivamente la energía solar, evitando así cortes de energía masivos.
5.6. Software colaborativo
El software colaborativo es una variante de aplicaciones que han transformado la manera en que trabajamos y nos comunicamos. La mejora en la eficiencia en la ejecución de aplicaciones directamente en el navegador, auténticos protagonistas de esta evolución, han favorecido que podamos disfrutar de manera rápida y sencilla, de aplicaciones que hasta hace muy pocos años eran pura ciencia ficción.
En el ámbito laboral, estas herramientas han revolucionado la forma de colaborar. Plataformas como Slack o Microsoft Teams se han convertido en espacios virtuales donde equipos dispersos geográficamente pueden comunicarse y trabajar juntos eficientemente.

Durante la pandemia de COVID-19, estas aplicaciones no solo permitieron la continuidad de muchas empresas, sino que también impulsaron un cambio hacia modelos de trabajo híbridos y remotos.
El software colaborativo se beneficia enormemente de la tecnología en la nube. Herramientas como Google Drive permiten a los usuarios almacenar, compartir y trabajar conjuntamente en documentos en tiempo real. Un ejemplo impactante es la colaboración internacional entre científicos utilizando Google Docs y otros softwares basados en la nube para compartir investigaciones y datos sobre el coronavirus, acelerando así el desarrollo de estrategias y tratamientos.

En el ámbito educativo, el software colaborativo ha abierto nuevas posibilidades para el aprendizaje. Plataformas como Moodle o Blackboard fomentan un entorno de aprendizaje interactivo donde estudiantes y profesores pueden compartir recursos. Recientemente, se ha observado un aumento en la adopción de tecnologías colaborativas en la educación, potenciando un enfoque más interactivo y participativo en el proceso de aprendizaje.

Estas herramientas también han encontrado un lugar en el mundo del diseño. Programas como Figma o Adobe Creative Cloud permiten a los diseñadores colaborar en proyectos creativos en tiempo real, rompiendo las barreras del trabajo aislado. Un hito reciente en este campo fue el diseño colaborativo de un mural digital internacional, donde artistas de diferentes países aportaron en un único proyecto a través de una plataforma colaborativa.

Plataformas como GitHub o GitLab facilitan la colaboración en proyectos de desarrollo de software, permitiendo a los programadores trabajar juntos en código, realizar seguimientos de cambios y gestionar versiones de manera eficiente. Un ejemplo notable fue el uso de GitHub en el desarrollo de aplicaciones de rastreo de contacto para COVID-19, donde desarrolladores de todo el mundo contribuyeron al código.

El software colaborativo es más que una herramienta; representa una nueva forma de trabajar, aprender y crear conjuntamente. Para vosotros, entender y utilizar estas herramientas es fundamental, por eso, en los próximos temas trabajaremos en el aprendizaje de herramientas de ofimática imprescindibles para una producción de documentos digitales de calidad, desde un punto de vista colaborativo.